Anarquismo
El anarquismo es una corriente política, social y filosófica que se fundamenta en la idea de libertad absoluta y organización voluntaria de la sociedad. A lo largo de su historia, los teóricos y activistas anarquistas han articulado una serie de principios fundamentales que guían tanto la teoría como la práctica del movimiento. A continuación, se exponen los más relevantes:
1) Rechazo de toda autoridad impuesta
El anarquismo parte de la premisa de que la autoridad centralizada, ya sea del Estado, las empresas, la iglesia o cualquier institución coercitiva, limita la libertad individual y la capacidad de autogestión de las comunidades.
Su objetivo no es sustituir una autoridad por otra, sino abolir jerarquías injustas y fomentar la organización horizontal basada en la cooperación voluntaria.
2) Autogestión y democracia directa
Las decisiones deben tomarse colectivamente, de manera directa, sin intermediarios que concentren el poder.
Las asambleas, federaciones y consejos son herramientas habituales en los contextos anarquistas para garantizar la participación activa de todas las personas involucradas.
Este principio busca empoderar a los individuos y comunidades para controlar su propio destino, evitando la delegación de poder en elites.
3) Apoyo mutuo y solidaridad
Inspirado por Piotr Kropotkin, el anarquismo sostiene que la cooperación y la solidaridad son mecanismos naturales de supervivencia y desarrollo social.
La ayuda mutua no se limita a la asistencia material: incluye educación, cultura, organización comunitaria y defensa frente a injusticias.
Este principio contrasta con la competencia agresiva del capitalismo y busca fortalecer la cohesión social y la resiliencia comunitaria.
4) Acción directa
La acción directa implica que las personas resuelvan los conflictos y persigan sus objetivos de forma autónoma, sin depender de mediaciones externas o burocráticas.
Puede manifestarse como organización colectiva, huelgas, okupaciones, boicots o creación de espacios autogestionados.
Es un principio ético y estratégico: promueve la coherencia entre los medios y los fines, evitando la imposición desde arriba.
5) Anti-capitalismo y justicia económica
El anarquismo critica la concentración de riqueza y poder económico en pocas manos, la explotación laboral y la lógica de mercado que prioriza la ganancia sobre las necesidades humanas.
Busca modelos de economía solidaria, cooperativas y propiedad colectiva o comunitaria de los recursos, donde las decisiones económicas sean transparentes y participativas.
6) Autonomía individual y colectiva
Cada persona tiene derecho a desarrollar su potencial sin interferencias arbitrarias, siempre que su libertad no limite la de otros.
Este principio equilibra la libertad individual con la responsabilidad social, promoviendo comunidades donde se respeten tanto los derechos personales como los colectivos.
7) Educación y cultura libertaria
La educación es considerada un instrumento de emancipación. Escuelas, bibliotecas y talleres autogestionados fomentan el pensamiento crítico, la creatividad y la autonomía.
El objetivo es crear individuos y comunidades conscientes, capaces de organizarse sin depender de estructuras jerárquicas.