Orígenes y expansión (finales del siglo XIX- Principios del XX)
A finales del siglo XIX, Canarias experimentaba una profunda transformación social y económica. La economía insular estaba basada en la agricultura de exportación, especialmente el cultivo del plátano y el tomate, lo que generaba una gran dependencia del mercado exterior y una estructura social jerárquica. La clase trabajadora, compuesta en su mayoría por jornaleros, obreros portuarios y artesanos, vivía en condiciones de precariedad y explotación.
El anarquismo llegó a Canarias a través de diversos canales, como la prensa libertaria, la influencia de trabajadores inmigrantes y la difusión de ideas progresistas en Europa. Las primeras organizaciones anarquistas surgieron en las principales ciudades portuarias, como Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, donde se establecieron grupos de obreros que compartían ideales de justicia social y libertad.
Consolidación y luchas sociales (1900-1936)
Durante las primeras décadas del siglo XX, el anarquismo se consolidó como una de las corrientes más influyentes dentro del movimiento obrero canario. La creación de sindicatos y federaciones sindicales, como la Asociación Obrera de Canarias (AOC), permitió a los trabajadores organizarse y luchar por sus derechos. Estos sindicatos promovían la acción directa, la huelga general y la autogestión como herramientas para alcanzar una sociedad sin clases.
Paralelamente, surgieron iniciativas educativas basadas en los principios del anarquismo. La escuela "El Baifo" en La Laguna, Tenerife, es un ejemplo destacado de educación libertaria, donde se promovía una enseñanza libre, sin autoritarismo y basada en la cooperación y el respeto mutuo.
La respuesta del Estado ante estas movilizaciones fue la represión. Se produjeron detenciones, encarcelamientos y persecuciones de líderes anarquistas y sindicalistas. Sin embargo, a pesar de la represión, el movimiento continuó su lucha, organizando huelgas y manifestaciones en defensa de los derechos laborales y sociales.
Guerra Civil y dictadura franquista (1936–1975)
Durante la Guerra Civil Española (1936–1939), muchos anarquistas canarios participaron activamente en el bando republicano, luchando contra el fascismo. Sin embargo, tras la victoria franquista, el movimiento anarquista sufrió una dura represión.
El régimen de Franco persiguió y desarticuló las organizaciones anarquistas, prohibiendo sus actividades y persiguiendo a sus miembros. Muchos fueron encarcelados, torturados o ejecutados. La represión fue especialmente intensa en las islas, donde el control social era más estricto.
Renacimiento y actualidad (1975–presente)
Con la muerte de Franco y la transición a la democracia, el movimiento anarquista en Canarias comenzó a resurgir. Se fundaron nuevas organizaciones y colectivos que retomaron las ideas de justicia social, autogestión y libertad.
Canarias tiene una larga historia de lucha por la vivienda digna. Desde la huelga de alquileres de 1933 hasta hoy, colectivos como el Sindicato de Inquilinas de Tenerife (SIT) defienden el derecho a una vivienda, promoviendo acción directa, autogestión y solidaridad contra la especulación y los desahucios.
Además de la acción directa, el movimiento anarquista en Canarias ha promovido la cultura y la difusión de sus ideas a través de publicaciones, eventos culturales y actividades educativas. La creación de espacios autogestionados y la participación en movimientos sociales han sido fundamentales para mantener viva la llama del anarquismo en las islas.